Así las cosas, el titular o garante de la información se convierte en una «autoridad central», en «un intermediario en quien todos los usuarios confían, que tiene un control total sobre el sistema e interviene en todas las transacciones». No debemos equiparar esta «autoridad central» a una autoridad pública ni a una entidad de crédito u otro tipo de entidad regulada en particular. Se trata, simplemente, del término que se emplea en los trabajos sobre esta tecnología para identificar al poseedor de la información en el sistema tradicional basado en la confianza, el sistema «centralizado.
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